¿Qué es la astrología? Introducción completa

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¿Qué es la astrología? Introducción completa

La astrología es la forma de interpretar la ubicación relativa de los astros y constelaciones y relacionarlos con datos particulares de las personas, con el objetivo de otorgar significados a eventos celestes y poder adivinar ciertos eventos futuros, o identificar patrones psicológicos que podrían ser útiles.

En rigor, la astrología es un conjunto de prácticas y tradiciones milenarias compartido por diversas civilizaciones a lo largo de la historia humana. La observación astrológica ha acompañado al Homo erectus desde que comenzó a caminar erguido y fue capaz de mirar el cielo.

Las estrellas siempre nos han producido fascinación, así como el movimiento del Sol, de la Luna, las apariciones de cometas y esos fenómenos celestes que aún hoy nos asombran, los eclipses.

Todo esto causó una profunda impronta en el ser humano, que buscó explicaciones de por qué suceden tales cosas. Así, de la profunda y cuidadosa observación del cielo, nacieron la astrología, la “ciencia astrológica”, la interpretación del mapa astrológico y la astronomía.

Como tal, pretende establecer posibles correlaciones entre lo que sucede en ese cielo astrológico y lo que ocurre en la vida cotidiana y terrenal humana, pues esta práctica afirma que hay un paralelismo entre ambos y que los astros influyen sobre nosotros.

Origen de la astrología:

El vocablo astrología proviene del latín astrologĭa, y este del griego ἀστρολογία, compuesto por άστρον/ástron/, que quiere decir “estrellas”, y λόγος/lógos/, que quiere decir “discurso”, “tratado”.

En una traducción un tanto poética, podríamos decir que la astrología es el discurso de las estrellas, lo que nos cuentan, y estas estrellas serían el Sol, la Luna y los planetas de nuestro sistema solar. Paradójicamente, se basan menos en las estrellas, pero utiliza algunas como Antares, Regulus o Espiga, y en Andrómeda, una galaxia.

Las civilizaciones más antiguas le otorgaron especial importancia a eventos y fenómenos astronómicos, y crearon sistemas muy eficientes para predecir eventos terrestres; de allí nacieron los calendarios, que establecían los cambios estacionales.

Los historiadores piensan que la astrología como sistema existe al menos desde hace 2.000 años antes de nuestra era, siendo en parte su origen estos calendarios agrícolas. Para estos incipientes astrólogos, eran señales de una comunicación con algo divino.

Si bien hay diversas astrologías –como la china, la hindú, la maya o la mesopotámica–, pueden observarse determinadas evidencias (marcas en huesos) de observaciones astrológicas de hace más de 20.000 años, para registrar las fases lunares.

Sin embargo, el origen de la astrología occidental comenzó en Mesopotamia, específicamente en Babilonia, y en la civilización del Antiguo Egipto, rastreándolo hasta hace aproximadamente 2.000 años a. C.

En esta época, los gobernantes y reyes se valían de la interpretación que hacían del cielo, las estrellas y constelaciones las personas preparadas para ello, que también interpretaban sueños (recordemos el episodio del faraón y José, cuando interpreta las vacas gordas y flacas del sueño faraónico como periodos de escasez y abundancia).

Pero gracias al dominio helenístico sobre el Asia Menor y sobre los egipcios que llevó a cabo Alejandro Magno en el 322 a. C. es que hoy tenemos en Occidente la tradición del horóscopo astrológico, que resultó de la unión entre la astrología helenística con la decánica.

De allí, de Alejandría precisamente, fundada por el propio Alejandro en 331 a. C., fue que se propagó la tradición astrológica hacia la antigua Grecia, y después, debido a la colonización romana de esta, a la antigua Roma.

En aquella época se practicaba dos formas de astrología, la que usaba el horóscopo para adivinar y la astrología teúrgica, centrada más bien en el ascenso del alma hacia las estrellas.

Hay que acotar que desde aquellos tiempos, y a pesar de que la figura del astrólogo era muy respetada y utilizada por gobernantes como factor de toma de decisiones, algunos sectores de la sociedad (como los filósofos y juristas, por ejemplo) cuestionaban el papel y la pertinencia de la astrología aplicada a la política.

Pero en definitiva, la astrología occidental (la procedente de la astrología helenística) nace en la primera dinastía mesopotámica, entre 1950 y 1651 a. C., donde incluían el zodíaco, un punto vernal cercano a los 9° de Aries, las exaltaciones planetarias y las 12 divisiones de 30° cada una.

Otras astrologías, como la china, desarrolló un sistema creado durante la dinastía Zhou, entre 1046 y 256 a. C., y luego durante la dinastía Han –siglos II a. C. al II d. C.–.

En este largo periodo surgen los elementos más conocidos del sistema astrológico chino, como son el ying y el yang, los cinco elementos o el Cielo y la Tierra, y todo esto se une, junto a la moral confuciana, para establecer los principios básicos de la medicina tradicional china y el feng shui.

Para qué se usa la astrología hoy en día

Para qué se usa la astrología hoy en día:

La astrología, hoy en día, está considerada como una especie de ciencia de los astros (aunque no debe confundirse nunca con la astronomía, que es la ciencia que estudia los cuerpos celestes).

No es una ciencia como tal, pues no aplica el método científico para llegar a conclusiones. Se basa, principalmente, en unas reglas propias de observación y en distintas tradiciones culturales provenientes de la antropología.

Cuando se aplica un estudio astrológico a alguien no se establece un orden adivinatorio, ni hechos que van a ocurrir de forma obligatoria en la vida de esa persona; se habla más bien de tendencias de personalidad.

Este estudio astrológico se basa en otras tradiciones, como el Tarot, la numerología, la alquimia y otras prácticas antiguas, y en los signos zodiacales asociados tradicionalmente a constelaciones reconocibles en el cielo.

La práctica astrológica actual intenta establecer patrones de personalidad basados sobre todo en el horóscopo, y en características dadas por las casas planetarias a la hora del nacimiento.

Así, una configuración astrológica pretende una posible clasificación de las personalidades humanas y formas de actuar regidas por la disposición de los planetas, que para los astrólogos indican determinadas inclinaciones, maneras de ser o tendencias.

Se basa, por tanto, en la influencia o en el efecto que los cuerpos celestes (como los planetas, el Sol y la Luna) ejercen sobre los cuerpos humanos según la posición de aquellos en la esfera celeste.

Qué es el zodíaco:

En la práctica astrológica, el zodíaco es una banda de 18° de anchura que se centra en la elíptica; esta banda no es fija en la esfera celeste, sino que tiene un ligero desplazamiento producido en el tiempo sobre el cielo.

La banda, o zodíaco, está dividida en 12 partes iguales, que son los signos zodiacales. Se toma como referencia el punto Aries, que es la intersección entre la elíptica y el ecuador celeste.

Así, cada uno de los signos zodiacales comprende un sector de 30° de longitud elíptica y dos bandas de 9° de latitud elíptica.

El estudio astrológico divide en 12 partes iguales a la banda celeste, el zodíaco, y sobre esta banda el Sol, la Luna y los planetas trazan sus trayectorias; cada sector avanza por cada mes del año, y cada sector contiene una constelación, que le da el nombre.

Los signos zodiacales:

La astrología occidental define los signos como 12 sectores iguales de 30° de la elíptica en que se divide la banda celeste llamada zodíaco.

Según la práctica astrológica, estos 12 signos representan 12 personalidades humanas básicas, también llamadas modelos de expresión, y los fenómenos celestes reflejan y rigen estas personalidades.

El orden tradicional de estos signos es Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Cada uno de estos nombres correspondió a las constelaciones que pasaban en el momento en que se nombraron.

Como podemos ver, son nombres griegos, ya que fue la tradición helenística la que dio estos nombres a las determinadas constelaciones.

Así, pues, la tradición astrológica que se sigue en Occidente tal y como se la conoce hoy, es la proveniente de la antigua Grecia, en la que 12 dioses olímpicos procedentes de la mitología griega, con personalidades notablemente diferentes, son protectores de su signo.

Cada uno tiene tanto virtudes como defectos particulares, y son regidos por un planeta en especial, así como por un signo ascendente. Curiosamente, y a pesar de que las otras astrologías (como la china y la hindú) son distintas, en las tres es común el signo ascendente.

El signo ascendente en la carta astrológica:

En la práctica astrológica, el signo ascendente es un elemento de gran importancia. Al momento de nacer, la cúspide de este signo corta el signo que se ubica en el horizonte Este.

El signo ascendente siempre, siempre, ocupa la Primera Casa en una carta astral, y por su posición es opuesto a la Séptima Casa. Por ello está asociado al signo Aries.

Es un punto que se levanta por el horizonte (todo en la carta astral), y por ello divide el Cielo en 12 casas astrológicas –de la I a la XII, una para cada uno de los signos–. Asimismo, separa el cielo visible del invisible (el de la astronomía y el de la astrología).

Desde un punto de vista astronómico, el signo ascendente es el punto cardinal Este en el horizonte local. Por eso en la carta astral se representa con una línea horizontal, que correspondería con los puntos tanto ascendentes como descendentes (respectivamente, Este-Oeste).

Según la astrología, tanto el signo zodiacal como el ascendente pueden determinar muchos factores decisivos de la personalidad de una persona, y en este sentido es que puede tomarse el estudio astrológico o el horóscopo como una especie de guía personal o espiritual.

Diferencias entre astronomía y astrología:

Las dos palabras tienen el mismo sufijo άστρον /ástron/ (estrella), pero el parecido muere allí. La astronomía es la ciencia dedicada al estudio de los planetas, estrellas, objetos siderales y la bóveda celeste mediante la aplicación del método científico.

La astronomía se vale de instrumentos como telescopios para la observación del cielo, y toma medidas a partir de la luz emanada de las estrellas.

Las astrologías, por su parte, para dar conclusiones o adivinaciones usan diversas tradiciones culturales sin base científica. De hecho, la astrología no aplica ningún tipo de medición salvo cálculos geométricos para determinar la posible posición de un astro en un determinado momento.

La forma de interpretar estos datos es lo que abordan las distintas astrologías, y suelen ser interpretaciones espirituales, místicas e incluso, algunas veces, religiosas.

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